Jo M. Sekimonyo es un economista político heterodoxo que trabaja fuera de los paradigmas dominantes, además de filósofo social y teórico. Su obra se despliega en la intersección entre la economía, la historia y la experiencia vivida, y se fundamenta en un rechazo sostenido de las abstracciones autosuficientes cuando estas dejan de iluminar las condiciones materiales de la vida humana. Comerciante de ideas en el sentido exigente del término, concibe la teoría no como refugio, sino como un instrumento para poner a prueba la realidad.
Insertado en un espacio intelectual genuinamente transnacional, se ha distinguido por interrogar los relatos estabilizadores del discurso económico contemporáneo y por poner de relieve sus puntos ciegos. En lugar de refinar marginalmente los modelos existentes, su trabajo busca desplazar sus fundamentos mediante un razonamiento empírico riguroso, un análisis histórico comparado y una atención sostenida a las estructuras institucionales que organizan la producción, la distribución y la legitimación del valor.
Su contribución teórica central, el Ethosismo, rompe con las dos ortodoxias gemelas del capitalismo y el socialismo, que considera respuestas históricamente contingentes y hoy reproductoras de las mismas crisis que pretenden resolver. Al redefinir la empresa moderna como una infraestructura para la generación de capacidades humanas, sostiene que el trabajo no debe ser tratado como un centro de costos, sino como el beneficiario principal y legítimo de la creación de valor. Esta reorientación pone de manifiesto desequilibrios estructurales persistentes en la distribución del excedente entre trabajo y capital.
Dentro de este marco analítico, Sekimonyo desarrolla una teoría original de los ciclos económicos, que rechaza las explicaciones que atribuyen las crisis principalmente a choques exógenos o a errores de política. En su planteamiento, los ciclos son endógenos al propio sistema económico. Surgen de asimetrías distributivas duraderas, de instituciones orientadas a la extracción más que a la participación, y de una ruptura de la reciprocidad entre la contribución productiva y el reparto del excedente. Las crisis económicas aparecen así no como anomalías, sino como momentos previsibles en los que una demanda estructuralmente debilitada se sostiene de manera temporal mediante el endeudamiento.
Al extender este enfoque sistémico al ámbito de la gobernanza global, Sekimonyo ha propuesto también una nueva arquitectura para la financiación climática global, basada en la responsabilidad ciudadana universal y no en los mercados de carbono, las promesas voluntarias o la ayuda condicionada. Este marco vincula la financiación climática al consumo global mediante una contribución uniforme y asigna los recursos según el valor ecológico, el desempeño en la transición energética y la vulnerabilidad climática, dirigiendo los fondos hacia las jurisdicciones subnacionales que ejercen una gestión efectiva de los ecosistemas. La propuesta refleja el mismo compromiso teórico que sustenta su trabajo sobre los ciclos económicos, a saber, el tratamiento de las crisis globales como desequilibrios institucionales y estructurales, y no como fallos accidentales.
En el plano conductual, su modelo de Propensión a Actuar (umbral) complementa este análisis macroeconómico al redefinir las condiciones bajo las cuales los individuos se involucran en la acción. Los individuos son concebidos como minimizadores racionales de la carga existencial, que actúan únicamente cuando la necesidad material, el sentimiento subjetivo y la proximidad social convergen para superar la indiferencia. Este marco ayuda a explicar tanto el frecuente fracaso de las políticas basadas en incentivos como la capacidad de detonantes aparentemente menores para generar movilización colectiva.
Asimismo, desarrolla el Índice del Contrato Social, un marco comparativo diseñado para medir la dignidad, la reciprocidad y la sostenibilidad política en los Estados poscoloniales.
Fundador de En Charge y Canciller de la Université Lumumba, Jo M. Sekimonyo está comprometido con transformar la teoría en debate público, el debate en arquitectura institucional y la arquitectura en práctica social. Sus obras, traducidas a más de diez idiomas, abordan la pobreza, la deuda global y el igualitarismo performativo, al tiempo que afirman la creatividad humana como el motor decisivo del desarrollo y de la dignidad colectiva.
"El socialismo y el comunismo han fallado, pero ahora el capitalismo nos está fallando."
Jo M. Sekimonyo


